Una amiga siempre dice: las mujeres somos el cable a tierra de los hombres. Tiene razón. Ellas ahí tan en la tierra, nosotros niños siempre, siempre con la cabeza en las nubes. ¿Qué gracia le pueden encontrar al mundo cuando tienen que arrastrar con el peso de nosotros también? Pero esto de que sean más conscientes de sus mecanismos inconscientes (cosa que dudo mucho, pues no creo que haya diferencia entre nosotros y ustedes en este aspecto) y el hecho de que vean la realidad "tal como es" no creo que estén ligados.
En este punto entraríamos en la vieja y no solucionada cuestión de qué es la realidad. En mi opinión no vale la pena discutirlo (mi religión no me lo permite). Para mi (y otros muchos), que he estudiado los intrincados, y en gran medida incomprendidos, procesos cerebrales que nos llevan a ser lo que somos y a descifrar esa "realidad", es imposible percibir la realidad tal como es, para ellas como para ellos. La realidad es algo inventado por el cerebro. Es tan solo la pobre interpretación que da el cerebro de la información que llega a través de los sentidos. En pocas palabras, la realidad es una invención humana.
Así que, características típicamente atribuídas a las mujeres como "tener los pies en la tierra" o "ser chismosas" son solo imposiciones sociales, chismes, tal vez, de otras épocas más machistas, si se quiere. En algunas tradiciones sociales (y la occidental a la cabeza), donde la mujer durante siglos fue excluida de la vida política y religiosa y relegada a la administración de la casa y la cocina, ellas hablaban entre sí, de lo que conocían. De sus vidas, de lo que sabían de las vidas de sus maridos y vecinos, y de lo que harían ellas, a su parecer, mejor que ellos. De ahí nace el mito del chisme, dado por el hombre, ya que este creía tener conversaciones más "altas" de filosofía, historia y política.
Afortunadamente la sociedad ha cambiado y cada vez más nuestras conversaciones serán más parecidas, a la manera que nuestras hormonas, y su influencia en el cerebro, nos lo permitan. Ahora todos somos chismosos o tenemos conversaciones profundas. Nada que hacer. El chisme es un mito.