Después de sacar su película, de 1915, The Birth of a Nation, Griffith se tapó hasta las orejas en pésimas críticas. Y no por la hechura misma de la película, que fue impecable, hasta el punto de pasar a la historia como un hito de la narrativa cinematográfica y sentar las bases que rigen ahora el quehacer narrativo del cine moderno. Fue el contenido, el fondo de la película, donde se presenta, en el marco de la guerra civil norteamericana, al Ku Klux Klan como los heroes de la jornada y al negro como la plaga a exterminar.
Griffith se defendió, argumentando que su filme fue mal interpretado. Y para demostrar "su inocencia", en su siguiente película, Intolerance, intentó reinvindicar su imagen contando 4 historias de intolerancia a través de la historia. Gastó más de dos millones de dólares, una cifra enorme para la época, en una película extremadamente larga y aburrida, que no tuvo ningún éxito comercial.
Pero ya sabemos. Después de esta película, y al rededor de dos siglos desde la redacción de la Carta Universal de los Derechos del Hombre, el mundo, y especialmente EEUU y Europa, se sumió en in abismo de intolerancia racial, religiosa y sexista, que aún persiste.
Esto último es lo más inquietante, que persista. Ya se puede entender (o no, pero se perdona, que es historia) que durante las guerras mundiales o mejor, antes de los 60's, existiera xenofobia, clasismo, racismo, machismo. Pero, por dios!! ¿En pleno S. XXI? Eso si que es increible.
Dos ejemplos clave que en estos momentos se comentan fuertemente. El primero, el ataque brutal que recibió un Colombiano en New Jersey, donde fue abordado por varios jóvenes de raza negra y molido a palos mientras le gritaban: hispano hijo de puta, terminando en una unidad de cuidados intensivos. Acá, los Colombianos, indignados, comentan en los foros de los principales periódicos online del país que se debe hacer justicia, que esto no puede pasar en un país como EEUU. Pero, mientras tanto, ironías de la vida, esos mismos "colombianos de bien" que comentan la atrocidad, colocan en el foro de la noticia de la igualdad de derechos para las parejas homosexuales, que el estado está haciendo un gran error al "aprobar estas perversiones y aberraciones".
Es triste ver como Colombia aún está sumida en un pensamiento anticuado y contrario al espíritu de la época. Y no solo Colombia. Es un movimiento mundial que toma fuerza. Son muchas las cosas que estos tristes defensores de la "moral y las buenas costumbres" no toman en cuenta para hacer sus livianos comentarios. Tal vez nadie les dijo, o no ven televisión ni leen periódicos ni revistas ni libros, o sus padres, profesores, párrocos les prohibieron pensar o leer, o les llenaron la cabeza de un sin fin de cucarachas, ideas locas, pensamientos "correctos" y sentencias morales, que la homosexualidad existe desde que existen animales sexuados sobre la superficie del planeta.
Solo para citar un ejemplo, el Bonobo o Chimpancé Pigmeo, especie africana que vive en sociedades matriarcales muy complejas, y que practican un sexo libre y, al parecer, más unido al placer sexual que a la reproducción, aunque ésta aún sea parte escencial, tienen varias practicas que podrían ser consideradas "homosexuales". Masturbación mutua entre individuos masculinos, sexo oral entre hembras, y todas las posibilidades conocidas de sexualidad entre miembros del mismo género. Es obvio que estos primates, que poseen un 99% de genes iguales a los de los seres humanos, nunca se ponen a pensar, a pesar que es evidente que piensan, si son homosexuales o no. Lo único que sienten es placer.
Ya en varias cuevas, las prácticas homosexuales se hacen evidentes en pinturas rupestres que datan de hace, por lo menos, 8.000 años de antiguedad. La bisexualidad, como en los Bonobos, creció con la humanidad. En la antiguedad no existía la diferenciación social entre heterosexuales y homosexuales. Existía, eso si, una diferenciación entre la actividad o la pasividad en el acto sexual (dador y receptor), que era relacionado con la masculinidad o femeneidad del individuo, sin importar su género.
La primera civilización urbana, los Sumerios (3.000 AC), practicaba la bisexualidad abiertamente. De hecho, existían sacerdotes llamados Assinu, u "hombre útero", abiertamente homosexuales. Los Babilonios (2.100 AC) practicaban la homosexualidad de manera corriente y sin considerarse anormal. Hasta en la historia épica escrita más antigua que se conoce, el Gilgamesh, hay una escena erótica entre el héroe y su amigo Enkidu. La prostitución sagrada ritual, tanto de hombres como de mujeres era bien vista por estas sociedades. Los datos para el antiguo egipto son ambiguos, sin poderse constatar el pensamiento de ese pueblo ante la homosexualidad. Pero para los Asirios (2.400 AC), la homosexualidad era penalizada legalmente con sodomización y castración.
Para las antiguas Grecia y Roma las cosas eran muy diferentes. Desde los inicios de la cultura griega, la pederastia homosexual era costumbre bien vista. Se trataba de la relación entre un hombre maduro (erastés o amante) y un mancebo adolecente (erómeno o amado). Normalmente el amante era el tutor del amado, responsable de la educación y el entrenamiento militar del muchacho. Estas relaciones no reemplazaban al matrimonio heterosexual sino que ocurrían simultaneamente, estando bien que el hombre casado tuviera mejor o mejores amigos con los que realizar actos eróticos. Es el caso, ocultado por la moral trasnochada hollywoodense, del héroe Aquiles. Cuenta Homero en su Iliada, como Héctor, héroe troyano, da muerte a Patroclo, el amigo íntimo de Aquiles, pensando que se trataba del mismo Aquiles, lo que desencadena la furia del pélida, furia nefasta para los Griegos, según el bardo, y tema central de la historia. La relación de Aquiles y Patroclo era de amistad y amor, eso incluía el plano sexual. Se sabe que Alejandro Magno sostenía una relación similar a la de Aquiles con Patroclo.
La homosexualidad femenina no era tan común como la masculina pero existía; constancia de ella se encuentra en las obras de Safo y en las Bacantes. A las homosexuales mujeres se les llamaba Tríbada, o "frotadora".
En Roma, durante la república, la homosexualidad era considerada como una perversión griega, hasta la llegada del Imperio, donde se aceptó como normal. De hecho se sabe que la mayoría de los Césares tenían relaciones sexuales con esclavos, donde este último adoptaba un papel pasivo. De hecho, los primeros matrimonios entre hombres se registraron por esa época. Nerón contaba con tantas esposas como esposos. La homosexualidad se volvió a castigar hacia el 390 DC, cuando Teodosio I la penalizó con la muerte. Era la época de la llagada del cristianismo a Roma y los últimos años del imperio.
En la India antigua, la homosexualidad fue siempre normal. Se menciona en libros sagrados y en el Kamasutra, que trae técnicas para amantes del mismo sexo. Los transexuales, bisexuales y homosexuales se les consideraba como un tercer género, que recopilaba las naturalezas tanto femeninas como masculinas.
En la China, ocurrió lo mismo y hasta hace muy poco, terminando con la llegada de la República Socialista y su revolución cultural. La homosexualidad era considerada normal y se conocieron los concubinos reales de varios de los emperadores de las antiguas dinastías. Mucho de esto quedó inmortalizado en los productos artísticos chinos de diferentes épocas. Lo mismo ocurrió en el Japón imperial.
En América, diferentes culturas tomaron posiciones diferentes ante el tema. En Norteamérica hay registros de más de 130 tribus nativas donde la homosexualidad y el travestismo (a los que se los llamaba de "dos espíritus) eran considerados normales. Los Aztecas eran crueles perseguidores de los homosexuales. La pena era la muerte: Para el hombre activo, el empalamiento, para el pasivo, la extracción de las entrañas y para la mujer una golpiza a garrote limpio. Los Mayas condenaban la homosexualidad pero eran más tolerantes. Los toltecas la consideraban normal. Los Incas la incluían en ritos religiosos donde los sacerdotes se vestían con ropas femeninas y realizaban actos homosexuales.
Para Judios y Musulmanes, la homosexualidad era, y es, considerada aberración y pecado. Ya en el Levítico se le condenaba fuertemente y se le castigaba con castración y destierro. Los musulmanes eran más tolerantes, pero sus libros sagrados, que coinciden algunos con los de los Judios, la rechazan. Sin embargo, durante algunos califatos se sabe que se le toleró hasta el pinto que los mismos califas tenían concubinos y esclavos sexuales. Esto, tal vez, porque las leyes de sexo extramatrimonial heterosexual eran más duras que las del sexo homosexual.
La homosexualidad femenina no era tan común como la masculina pero existía; constancia de ella se encuentra en las obras de Safo y en las Bacantes. A las homosexuales mujeres se les llamaba Tríbada, o "frotadora".
En Roma, durante la república, la homosexualidad era considerada como una perversión griega, hasta la llegada del Imperio, donde se aceptó como normal. De hecho se sabe que la mayoría de los Césares tenían relaciones sexuales con esclavos, donde este último adoptaba un papel pasivo. De hecho, los primeros matrimonios entre hombres se registraron por esa época. Nerón contaba con tantas esposas como esposos. La homosexualidad se volvió a castigar hacia el 390 DC, cuando Teodosio I la penalizó con la muerte. Era la época de la llagada del cristianismo a Roma y los últimos años del imperio.
En la India antigua, la homosexualidad fue siempre normal. Se menciona en libros sagrados y en el Kamasutra, que trae técnicas para amantes del mismo sexo. Los transexuales, bisexuales y homosexuales se les consideraba como un tercer género, que recopilaba las naturalezas tanto femeninas como masculinas.
En la China, ocurrió lo mismo y hasta hace muy poco, terminando con la llegada de la República Socialista y su revolución cultural. La homosexualidad era considerada normal y se conocieron los concubinos reales de varios de los emperadores de las antiguas dinastías. Mucho de esto quedó inmortalizado en los productos artísticos chinos de diferentes épocas. Lo mismo ocurrió en el Japón imperial.
En América, diferentes culturas tomaron posiciones diferentes ante el tema. En Norteamérica hay registros de más de 130 tribus nativas donde la homosexualidad y el travestismo (a los que se los llamaba de "dos espíritus) eran considerados normales. Los Aztecas eran crueles perseguidores de los homosexuales. La pena era la muerte: Para el hombre activo, el empalamiento, para el pasivo, la extracción de las entrañas y para la mujer una golpiza a garrote limpio. Los Mayas condenaban la homosexualidad pero eran más tolerantes. Los toltecas la consideraban normal. Los Incas la incluían en ritos religiosos donde los sacerdotes se vestían con ropas femeninas y realizaban actos homosexuales.
Para Judios y Musulmanes, la homosexualidad era, y es, considerada aberración y pecado. Ya en el Levítico se le condenaba fuertemente y se le castigaba con castración y destierro. Los musulmanes eran más tolerantes, pero sus libros sagrados, que coinciden algunos con los de los Judios, la rechazan. Sin embargo, durante algunos califatos se sabe que se le toleró hasta el pinto que los mismos califas tenían concubinos y esclavos sexuales. Esto, tal vez, porque las leyes de sexo extramatrimonial heterosexual eran más duras que las del sexo homosexual.
Bueno, esta es la primera. Un poco de historia para que se vayan dando cuenta de que la homosexualidad no es cosa de este tiempo y que ha acompañado la historia de la humanidad, y de nuestra genética.