miércoles, 17 de diciembre de 2008

Natividad, Primera Parte.

En esta época de presentes y coníferas adornadas, de nacimientos diminutos de ovejas plásticas y música guapachosa, de novenas y promesas difíciles de cumplir, de tios borrachos y voladores lejanos, es pertinente escribir un poco sobre el supuesto nacimiento histórico de Jesus de Nazareth, el 25 de diciembre del primer año de esta era, de los mitos al rededor de él y de cómo afecta esto a nuestro vivir cotidiano.

Empecemos, pues, a contar algunas anécdotas históricas acerca de la navidad. A los 35 años de edad, Wynfrith, un monje inglés, tomó camino hacia el norte. Era el inicio del octavo siglo de la era del Señor y el norte estaba plagado de pueblos no conversos al cristianismo, paganos que se atrevían, en contra de lo que estipulaba el imperio, a adorar a sus dioses ancestrales. Así que Wynfrith (o Bonifacius en latín, que significa "aquel que hace el bien") viajó muchos cientos de kilómetros, en burro o caballo, hasta las frías tierras del norte, donde moraba el pueblo vikingo. Tenía el firme propósito de salvarlos doblemente: de sus falsos dioses y de la ira divina del dios verdadero.

Una vez en el norte, observó, no sin horror, que estos salvajes adoraban al sol naciente, en la figura de Frey, hijo de Njörðr y hermano de Freyja. En su honor, se realizaba una festividad a finales de diciembre donde se adornaba un árbol, que representaba al universo (el Yggdrasil), en cuya punta moraban los dioses y en sus raíces se encontraba el reino de los muertos.

Fue así como San Bonifacio, una fría mañana de diciembre, derribó el árbol y en su lugar plantó un pino, que consideró más adecuado por ser de hojas perennes. Lo adornó con manzanas y velas, representando las primeras el pecado original y las segundas la luz de Jesucristo. Lo que no se le ocurrió a San Bonifacio fue que con este acto, no hacía más que perpetuar una tradición pagana.

Y es que el catolicismo (y por ende todas sus ramificaciones cristianas), así sea difícil de digerir para los más creyentes, está plagado de tradiciones paganas. Una de las tradiciones que mejor ejemplifica esto es la del nacimiento de Jesus de Nazareth. Empecemos por aquí. Hacia el S. VIII, un monje llamado Dionisio Exiguus (nótese el origen pagano de su nombre) fue encargado, por el canciller papal, de calcular con exactitud la fecha del nacimiento de Jesús, onomástico que nadie conocía (y que aún, hoy en día, no se conoce) y de la pascua. El cálculo errado del monje concluyó que había nacido hacia la fecha que todos damos por sentada. Pero en realidad, Cristo nació entre cinco y siete años antes, y no un 25 de diciembre. Tarde se descubrió el error y como la mayoría del mundo cristiano ya había adoptado esta fecha, cambiarla hubiera sido un chicharrón de proporciones bíblicas.

¿En que se basó nuestro héroe Dionisio para dar esta fecha del 25 de diciembre? Nadie lo sabe. Pero hay algo que si se sabe: no solo Cristo nació un 25 de diciembre, ni fue el único de nacer de una virgen:
  • Buddha, que nació al rededor del S. V antes de Cristo, nació de la virgen Maya y fue llamado durante su vida como "el buen pastor".
  • Krishna, Nacido también de una virgen, Devaki, fue perseguido durante su niñez por un tirano que ordenó matar a miles de niños para encontrarlo.
  • Mitra, dios del sol persa, cuyo mito era contado 600 años antes del nacimiento de cristo, nació de una virgen un 25 de diciembre. Era llamado "el buen pastor", "el camino, la verdad y la luz" y "el redentor". Contaba con 12 apóstoles y al morir fue enterrado pero resucitó al tercer día.
  • Horus, Dios del disco solar egipcio, representado con forma humana y cabeza de halcón, nació de una virgen un 25 de diciembre, más de 2.000 años antes de Jesus. Llamado como "salvador", "hijo de Dios", "pastor", "el camino, la verdad y la luz" y "Krst" que significaba el ungido. Contaba con 12 dicípulos. Al morir, resucitó al tercer día.
¿Casualidad? Difícil de creer. Durante siglos, la maquinaria papal se ha encargado de borrar con vehemencia los vestigios de estas religiones antiguas. El motivo podría ser que no es conveniente que sepamos la realidad del personaje mítico de Jesus.

Antes del S. III nadie celebraba el nacimiento de Jesus. Dejando a un lado las fechas de nacimiento de tantas personalidades divinas, lo más probable es que los cristianos del S. III se apropiaran de una fiesta pagana romana celebrada el 25 de diciembre y la convirtieran en fiesta cristiana. Esta fiesta era el Dies Natalis Solis Invicti, día del nacimiento del sol invicto, una fiesta pagana y relacionada directamente al culto del sol, del cual son representación la mayoría de dioses que nacieron en esa misma fecha (por ejemplo Horus y Mitra). De aquí se desprende una pregunta insólita: ¿Será posible que para los primeros cristianos Jesus representara al sol?

1 comentario:

  1. me gusta tu relato mezclas mitologia con algo de historia me parecio muy interesante todo lo que lei y te anadi como seguidor mio si quieres alguna receta o algo parecido con gusto te puedo ayudar buen dia feliz navidad y ano nuevo 2009 bye

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